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Discurso de defensa publica de tesis de doctorado en Historia, La Sorbona, París, el 10 de junio del 2014

Señor Presidente, Señoras y Señores miembros del Jurado, les agradezco su presencia y, sinceramente, por su atención a mi investigación. Quisiera, para empezar, expresar mi profunda sorpresa de estar acá. Esta sorpresa toca, a la vez, de haber terminado una tesis, a su objeto pero también, más sencillamente, al hecho de haber iniciado estudios superiores que llevan a este día. Ya que casi nada dejaba suponer que me tocaría exponer las conclusiones de una investigación científica en un ámbito académico. Para explicar, y salir, de esta sorpresa un poco beata, tendré que volver sobre el peculiar recorrido que no me atrevería en calificar de profesional, por ser muy alejado de cualquier perspectiva de carrera y compuesto de giros a veces sorprendentes. Pues, si ya es poco común, en el paisaje estudiantil francés, empezar estudios superiores a los 27 años, es directamente inusual que la vida anterior fuera la de un aventurero. Esta palabra de “aventurero” no me parece ad...

El blanco es el bo-bo

En la rue Jean-Pierre Timbaud, entre dos café-bar a la moda, Le Canibale y l’Assassin, se encuentran dos librerías, Al-Azhar y Qibla, que venden tantos libros como vestidos tradicionales árabes, por lo que en esa calle a menudo se cruzan dos tipos muy distintos de parisinos con barba: hypsters y salafistas. A parte de esos barbudos, hay latinos que gustan la salsoteca a la vuelta, caribeños que venden ron un poco mas abajo, artistas que presentan una obra en la Maison des Métallo (centro cultural de la CGT)… en fin, un condensado del Paris muy distinto del que se encuentra del otro lado de la orilla de la Sena esencialmente blanco y burgués. No es una casualidad que esa calle se encuentre a pocas cuadras de varios focos de ataques del viernes pasado: ISIS quiere acabar con ese tipo de calles donde nadie se preocupa por el color de la piel y lo que puedan decir los libros sagrados o si lees uno de esos. El comunicado de ISIS revindicando los masacres del 13 de noviembre apu...

La escuela del odio

La miseria en Francia, la cultura de violencia hollywoodense y la oferta cada vez más hegemónica de un islam ultra-reaccionario, son los ingredientes de un cóctel explosivo de donde aparecen asesinos como los hermanos Kouachi, autores del masacre en el semanario Charlie Hebdo . La escuela del odio “Esos hijos de puta eran hijos de una prostituta” me dice un amigo parisino en una pizzería de San Telmo. Quedamos un rato sin decir nada, cada uno visualiza los edificios donde se criaron los hermanos Kouachi, en el XIX art. de París, a pocas cuadras del departamento de mi tía; pocas cuadras, del otro lado de la avenida que yo, prudente, nunca atravesaba de chico. Pues se sabia que del otro lado te podía pasar cualquier cosa. Del otro lado, vivían los niños Kouachi. Pero no crecieron allí, después de que la madre murió, probable suicidio, los cinco hermanos y hermanas Kouachi pasaron a manos de la DDASS (Dirección Departamentales de Asuntos Sociales y Sanitarias). Este...

De los pulpos espaciales a los trabajadores zombis

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Es una obviedad decirlo, desde que Estados Unidos se mete en los asuntos del mundo, hay una simbiosis entre la producción de Hollywood y las opciones internacionales de Washington. Cuando los enemigos eran japoneses y alemanes, las caricaturas malvadas eran prusianas y amarillas que se convirtieron, del día para el otro, en moscovitas. Pero hay épocas en las que los enemigos son poco claros : ¿quién es el malo de la película cuando el muro de Berlín cae y toda Europa del Este entra en el mundo feliz de la Libertad? Las pantallas de los 90’ dieron dos repuestas: el poderoso Narco –lo que era funcional a la expansión de Washington en los países latino-americanos (por ejemplos la cuasi colonia en Ecuador y la participación en la guerra civil colombiana) – y el más temible extra-terrestre (ver El Día de la Independencia, en contraposición al simpático E.T. de los 80’). En los 90’ Estados-Unidos no tiene enemigo creíble en la Tierra, por lo tanto, la amenaza tiene que venir del Cielo y...

Quemar Godwin

El “punto Godwin”, supuestamente pensado para facilitar el dialogo acabo siendo un impedimento para pensar la modernidad. En los 90, el jurista Mike Godwin remarcaba que cualquier discusión en el web acaba, en un momento u otro, por una referencia a Hitler o los nazis y impedía seguir el intercambio de opiniones. En los 2000 este punto se impuso implícitamente como el lugar en donde no llegar si se quería entender el presente, quien lo haría se le decía    “¡cuidado!   reductio ad Hitlerium ”. Pero también este “punto Godwin” se extendió, y hacer referencia a la Guerra de España o en cualquier aspecto de los fascismos de los años 30 ya se había vuelto sospechoso. “No se entiende nada a los fenómenos actuales si se vuelve siempre a esos arquetipos antiguos” se decía.   Creo que este “punto Godwin” es una gran estupidez, enuncia un supuesto hecho (toda discusión acaba con la referencia) pero no explica porque aparece la referencia. Y la razón de su uso es muy sim...